¿creará o destruirá empleo el TTIP?

Sin lugar a dudas, la creación de empleo es y será en próximas fechas uno de los mayores “supuestos beneficios” que alegarán los impulsores del TTIP para tratar de convencer a la opinión pública de sus bondades. En unas sociedades occidentales desangradas por la lacra del desempleo, la posibilidad de que se puedan crear cientos de miles, y en las previsiones más optimistas, millones de empleos, se presenta como el “caramelito” que nadie podrá rechazar.

Lo que ocurre es que dichas previsiones son interesadas y sesgadas, cuando no directamente falsas, en la mayoría de las ocasiones. En el magnífico artículo de Joaquín Alegre Martín en Ctxt “Las mágicas predicciones de los modelos del TTIP” se describen ampliamente los diferentes modelos de previsiones económicas que se han utilizado por defensores y detractores del tratado. Y me temo que el rigor y exhaustividad en el caso de los segundos gana por goleada .

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 Parafraseando a Joaquín Alegre, “Uno de los principales problemas de los modelos CGE es que destacan algunos aspectos de la realidad, mientras que ignoran, más o menos conscientemente, otros. Por ejemplo, un modelo puede despreocuparse del desempleo (incluso suponer que hay pleno empleo), para centrarse en la respuesta de los salarios; o considerar que cuando se trata de cuantificar los ingresos de los hogares es suficiente con calcular su valor agregado, sin que importe su distribución desigual entre las familias; o ignorar los efectos que un mayor crecimiento puede tener sobre los niveles de contaminación o el calentamiento global. Lo deshonesto es que estas particulares perspectivas no son siempre neutrales, pudiendo sesgar los resultados del modelo hasta casi convertirlos en predicciones a la carta.”

Incluso con los parámetros escogidos ad hoc, los estudios que arrojan supuestos beneficios a largo plazo del TTIP, demuestran lo exiguo de los mismos. Tal es el caso del estudio, financiado por la Comisión Europea, del Centre for Economic Policy Research (CEPR, 2013) que tan sólo es capaz de prometer un incremento del 0,5 % del PIB de la UE tras 10 años de aplicación del TTIP. Es decir, un despreciable 0,05 % anual.

Al margen de ese insignificante incremento en el PIB de la UE, tendríamos el eterno problema de que las previsiones macroecnómicas desprecian un factor vital para valorar el progreso real en una sociedad: la desigualdad. Es decir, en ningún momento el modelo de previsión nos detalla cómo se distribuirán entre la población los supuestos incrementos en la renta per cápita. Citando de nuevo a J. Alegre:, “En los modelos más agregados, que no introducen individuos diferentes, es imposible por tanto discutir cómo se distribuyen los beneficios de una medida política y, por supuesto, conocer si nada más un segmento de la población es el que va a salir beneficiado.”

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Dicho coloquialmente, a lo mejor una estadística puede afirmar que en un pueblo que cuenta con 10 habitantes y 10 gallinas, cada uno de ellos tiene una gallina. Cuando la realidad puede ser que el alcalde tenga 7, su mujer, 2, un amigo 1, y el resto del pueblo, ninguna. Pero la estadística seguirá siendo de una gallina por cada habitante.

Otro factor despreciado por muchos modelos CGE es el del desempleo. Estos estudios dan por sentado que cualquier trabajador que pierda su empleo a causa de las repercusiones del tratado en su sector, encontrará otro empleo en otro sector casi instantáneamente. La realidad cotidiana, y muy particularmente la española, nos demuestran que esto no es así. El número en aumento de parados de larga duración deja bien a las claras que no es nada fácil para un agricultor que pierde su empleo o deja de explotar sus tierras (como nos previene el magnifico documental “El campo cerrado por defunción”) , comenzar a trabajar en sectores que no tienen nada en común con lo que ha estado haciendo toda su vida y para lo que se ha formado. Tampoco es fácil para  un trabajador de banca,  o casi de cualquier sector que analicemos. Y si lo consigue, es con unas condiciones laborales francamente lamentables.

Muchos modelos de previsión macroeconómica ignoran así mismo los costes a corto y medio plazo que tienen las grandes transformaciones que se producen en el mercado laboral, tras la implantación de un Tratado de Libre Comercio (TLC). Los costes, por ejemplo, sobre el sistema de protección social, que deberá hacerse cargo de los miles de desempleados durante los años de reajuste. O la pérdida de ingresos fiscales, ya que el cierre de empresas y el cese en las cotizaciones a la SS afectarán notablemente a los ingresos de los estados.  El estudio de Raza et al. (2014) cuantifica los costes de dichos ajustes entre 3000 y 6000 millones de euros, y eso teniendo en cuenta que se basan en el optimista modelo del CEPR.

Otros factores no considerados en la mayoría de modelos de previsión de los efectos del TTIP son los costes del incremento de las “disparidades regionales”, las llamadas “elasticidades de Armington”(la distinción que no siempre hace el consumidor final entre productos nacionales o extranjeros, es decir,  la demanda doméstica y la demanda importada) o la cuantificación del efecto de la supresión de las llamadas “barreras no arancelarias”. En este último caso se suele cometer la trivialización de ignorar los efectos positivos para la economía de un país que tienen leyes y normativas de protección de los consumidores, trabajadores o medio ambiente, equiparándolas en los modelos a un simple arancel aduanero.

Afortunadamente para nosotros, contamos con modelos de predicción que tienen muchos más factores en cuenta, y que por ello podemos considerar más ajustados a la realidad. Uno de ellos es el Global Policy Model (GPM) de Naciones Unidas, que contempla los efectos sobre el empleo y por tanto la demanda doméstica de unos cambios legislativos tan importantes como los que impone un TLC. En este sentido, el análisis sobre las consecuencias del TTIP realizado por Jeronim Capaldo  es de especial relevancia, pues pronostica un pérdida de 600.000 empleos en la UE en los 10 primeros años de la implantación del tratado, así como un descenso en los salarios, que en algunos países llegaría hasta a 5500 euros por año. Así mismo, se incrementarían la inestabilidad financiera y los ingresos de los estados, y con ello sus potencialidades para realizar políticas públicas y sociales.

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Pero además de modelos de predicción, tenemos muchas experiencias previas con tratados similares al TTIP o TPP. Uno de los más paradigmáticos es el NAFTA, el tratado entre EEUU, Canadá y México, vigente desde 1994.

Como nos cuenta Vicenç Navarro, “Las rentas del capital (los super-ricos) crecieron enormemente, convirtiéndose en los más ricos entre los super-ricos del mundo. En realidad, la persona más rica del mundo, el Sr. Carlos Slim, adquirió su riqueza durante aquellos años de aplicación del tratado NAFTA. Su riqueza pasó de ser de 6.000 millones de dólares en 1994 (año del inicio del NAFTA) a 73.000 millones de dólares en 2014, 20 años después. Y así ocurrió con los 24 nuevos super-ricos de México, que pasaron a ser de los más ricos del mundo.”

Pero por otra parte, la desigualdad, el desempleo  y la pobreza extrema crecieron enormemente en México, pasando de un 16% a un 28% en tan sólo 5 años. Actualmente la pobreza ha llegado al 52 % de la población, y más de 5 millones de agricultores mexicanos se han visto obligados a abandonar sus tierras y emigrar.Paralelamente se ha incrementado la represión, bajo el eufemismo de “guerra contra el narcotráfico”. La complicidad de los poderes públicos en todos estos procesos ha sido más que notoria, hasta el punto de que recientemente incluso se han levantado fundadas sospechas sobre la legitimidad democrática de la elección de sus representantes.

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 El efecto del NAFTA sobre EEUU no fue mucho mejor, como desvela el exhaustivo informe elaborado por Public Citizen. Unas 60 mil empresas manufactureras cerraron en Estados Unidos desde la implementación del NAFTA, especialmente por el efecto de las deslocalizaciones de empresas que fueron a México a buscar mano de obra barata. Se produjo una transferencia de empleo, desde los anteriormente  bien pagados en el sector manufacturero hacia los mal pagados en el sector servicios, que contribuyó a empujar hacia la baja todos los salarios.

La crisis alcanzó su máximo exponente con la quiebra de importantes ciudades como Detroit, otrora el símbolo de la prosperidad, gracias a la industria de la automoción. Esta ciudad llegó a perder cerca del 60% de sus habitantes, que tuvieron que emigrar buscando su subsistencia y la de sus familias.

Como es fácil comprobar, uno de los mayores y más destructivos efectos sobre la industria local de los TLCs son las llamadas “deslocalizaciones” de empresas. Buscando incrementar significativamente su saldo entre costes y beneficios, muchas corporaciones deciden cerrar sus plantas de producción y trasladarlas a otras zonas donde los salarios son mucho menores, se trabajan más horas, no hay derechos sindicales, vacaciones, beneficios sociales, apenas jornadas de descanso y por tanto el coste laboral se ve significativamente reducido.

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Ejemplos los tenemos a miles, muchos de ellos en nuestro propio país. Uno de ellos que ha ocupado en ocasiones las páginas de la prensa, al menos la comprometida con la realidad social, ha sido el caso de la empresa Coca-Cola, cuya planta de producción en Fuenlabrada sufrió un ERE que diversas sentencias calificaron de irregular y por tanto ilegal. 

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Las mágicas predicciones de los modelos del TTIP

TTIP: El campo cerrado por defunción.

Se avecina una oleada de despidos en la banca: 2 millones de empleos menos

Parados de larga duración (mayor o igual a 12 meses) según grupos de edad

Assessing the Claimed Benefits of the Transatlantic Trade and Investment Partnership (TTIP)

Las consecuencias negativas de los anteriores tratados de libre comercio

El sector cárnico alerta de que con el TTIP se perderán 25.600 empleos

México, en la mira: La deslocalización de empresas en EE.UU. crea crisis crónicas de empleo

Estudios revelan desastre tras 20 años de vigencia del NAFTA en Norteamérica

Nafta at 20

Detroit: autopsia de una ciudad arruinada

TTIP en la agricultura y la ganadería. Demasiadas buenas palabras

Conferencia sobre los ‘Beneficios del TTIP para las pymes y el empleo’ – 

La patronal lanza un estudio pagado por su propio ‘think tank’ para vender el TTIP

Un tratado de contradicciones costosas

La indefensión aprendida de la clase trabajadora

“Con el TTIP habría pérdida de empleo en la Unión Europea”

Impact Study of TTIP on Employment and Wages

La tercera fase del capitalismo

Algunos mitos sobre el TTIP

TTIP: la falsa promesa de riqueza y empleo

El Tratado de Libre Comercio EE UU-UE amenaza la economía solidaria

TTIP #5 Impacto sobre el empleo y las PYMES – Florent Marcellesi

Los tratados internacionales que se avecinan contra los derechos de la clase trabajadora (I): el TTIP 

 

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